I
INTRODUCCIÓN
Un simulador es un dispositivo o modelo utilizado para entrenar a
individuos imitando situaciones que enfrentarán en la vida real.[1]
En pocas palabras, la simulación es la técnica de imitar
la conducta de algún proceso o situación por medio de un
equipo adecuado, especialmente para propósitos de estudio o
entrenamiento personal.[2] El objetivo práctico de la
simulación quirúrgica es que las habilidades adquiridas
en el laboratorio sean transferidas efectivamente al quirófano,
disminuyendo las curvas de aprendizaje y los costos operativos.[3] La
capacitación previa con simuladores permite ejecutar operaciones
más rápidas con menores errores y mejores medidas
objetivas de rendimiento.[4-11]
“
Ver uno, hacer uno y enseñar uno”
es una forma de parafrasear lo que ha sido el método tradicional
de enseñanza quirúrgica desde las primeras propuestas
educativas hace más de un siglo, sin embargo, este dogma se ve
cada vez más desafiado por las preocupaciones legales y
éticas referentes a la seguridad del paciente, a las
restricciones en el entrenamiento quirúrgico por una semana
laboral con menor cantidad de horas, al costo del tiempo en la sala de
operaciones y a las complicaciones quirúrgicas que se desprenden
de las prácticas realizadas por los cirujanos en las distintas
etapas de su formación. [12]
En este sentido, el entrenamiento previo a una operación real ha
demostrado un mejor aprendizaje y una práctica más
eficiente en el quirófano, permitiendo al aprendiz enfocar la
atención en los detalles técnicos del procedimiento sin
la necesidad de aprenderlos por primera vez en el paciente.[13-16]
MÉTODOS
Se realizó una búsqueda de artículos
médicos publicados en la web con el fin de describir las
características y ventajas principales de la práctica
basada en simulación como método de enseñanza y
aprendizaje para la capacitación de residentes y cirujanos en
los programas de formación quirúrgica. Las palabras
claves utilizadas fueron: simulación, simulación
quirúrgica, simulación laparoscópica,
simulación en cirugía abierta, habilidades
técnicas, enseñanza quirúrgica,
capacitación basada en simulación, ventajas de la
simulación quirúrgica. Los estudios encontrados se
seleccionaron de acuerdo a las descripciones que realizan sobre las
características y ventajas de la simulación
quirúrgica como estrategia de capacitación en habilidades
psicomotoras.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
La simulación en el campo de la Medicina consiste en reemplazar
una actividad potencialmente peligrosa (práctica real) por otra
similar (práctica simulada) en un ambiente seguro para los
pacientes en el que los estudiantes puedan entrenar para adquirir o
mejorar habilidades psicomotoras.[17,18]
Las características generales de la simulación como
herramienta docente son perfectamente aplicables a la esfera del
entrenamiento quirúrgico, permitiendo la creación de un
ambiente seguro para el participante donde puede aprender de sus
posibles errores y entrenar sin miedo al fallo y a sus consecuencias.
Entre los principales beneficios se destacan 9 que serán
desarrollados a continuación.
1.
Entorno seguro para la práctica
La simulación permite replicar con gran realismo muchos de los
ambientes de trabajo de los médicos, desde un servicio de
urgencias hasta una unidad de cuidados intensivos, pasando por un
quirófano, una sala de partos o una consulta de atención
primaria, el objetivo de esta recreación no es otro que permitir
que los profesionales entrenen sin poner en riesgo la seguridad de los
pacientes. [18]
Antes de llevar a cabo un procedimiento en el quirófano, este
debería ser practicado previamente. La percepción general
sobre el aprendizaje quirúrgico es que, cuantas más veces
se observe una técnica, se ayude a hacerla y posteriormente se
ponga en práctica, más se aprende y mejor se hace; sin
embargo, si este proceso de aprendizaje no está bien
fundamentado y no cuenta con los recursos humanos y materiales
adecuados, será inefectivo en gran parte de sus componentes. De
aquí la importancia de establecer programas de formación
que consideren el uso de prácticas distribuidas, estructuradas y
deliberadas y la simulación permite aplicarlas efectivamente en
todo momento.
- Práctica distribuida:
se refiere al patrón cronológico de entrenamiento en el
que las sesiones individuales se limitan a duraciones relativamente
pequeñas y se extienden durante un período prolongado de
tiempo. Desde el punto de vista del aprendizaje, la práctica
distribuida permite la consolidación del material aprendido
durante los descansos, esta consolidación se refiere al proceso
por el cual los nuevos recuerdos a corto plazo, que son de naturaleza
frágil, se cristalizan con el tiempo, este proceso se aplica
tanto a la adquisición de habilidades motoras como al
aprendizaje cognitivo. La práctica distribuida mejora la
retención de las habilidades quirúrgicas y posiblemente
permita lograr resultados quirúrgicos más seguros.[19]
- Práctica estructurada:
se refiere al proceso mediante el cual los programas de entrenamiento
establecen objetivos claros y específicos de aprendizaje con
metas alcanzables en intervalos de tiempo definidos. Solo mediante la
organización cuidadosa de protocolos estructurados para seguir
el progreso de cada entrenamiento puede un programa garantizar que los
alumnos cumplan uniformemente los objetivos de aprendizaje.[4] Estas
estrategias se han utilizado con gran éxito para enseñar
técnicas de sutura y anudado quirúrgico.[20]
- Práctica deliberada: Es un proceso mediante el cual se puede lograr el dominio experto siguiendo un régimen preestablecido. [21] Este
concepto ha sido propuesto por Ericsson KA quien considera que la
experiencia no es un resultado final dado por la práctica, sino
que la práctica debe estructurarse cuidadosamente para explotar
varios elementos críticos, por tanto, se debe presentar a los
alumnos tareas bien definidas y brindarles amplias oportunidades para
practicar.
2.
Permite el entrenamiento de todo tipo de habilidades
La simulación permite el entrenamiento de las distintas
habilidades que componen el espectro de la competencia profesional,
habilidades técnicas, cognitivas y de comportamiento
(actitudes), en esta última tiene un papel destacado mediante la
posibilidad del entrenamiento en equipo, pudiendo representar
situaciones complejas de una manera completamente interactiva sin
comprometer la seguridad del paciente. Esta capacitación en
cuanto a: toma de decisiones, habilidades cognitivas y actitudes,
manejo de recursos, etc., complementa el modelo de educación
tradicional permitiendo al médico poseer un arsenal de recursos
con los cuales potenciar el desarrollo de sus actividades.[22]
El objetivo principal de cualquier programa de simulación es que
las habilidades adquiridas se puedan transferir a un escenario real [3]
para evaluar la objetividad de este enunciado se pueden considerar las
propuestas de Kirkpatrick[23] quien definió 4 niveles
necesarios para medir la efectividad de todo programa de entrenamiento:
1) reacción, 2) aprendizaje, 3) transferencia y 4) valor
organizacional, estableciendo que en el nivel 3, lo importante es
determinar si las habilidades y conocimientos aprendidos se traducen en
un mejor rendimiento en escenarios reales, un contexto que la
simulación permite desarrollar eficazmente.
3.
Permite desarrollar programas de formación flexibles e individualizados
La simulación como herramienta docente engrana perfectamente con
los principios pedagógicos del adulto basados en la propia
experiencia y seguida de reflexión y conceptualización de
lo vivido, permitiéndole entrenar tanto habilidades
técnicas como habilidades cognitivas y afectivas.[24]
Permite centrar el adiestramiento en el residente y en la
resolución de problemas concretos más que en los
contenidos y en el profesor/instructor. Esto se traduce en el
desarrollo de programas de formación a la carta de lo que
necesita la institución, los pacientes o los propios residentes.
Identificando plenamente las necesidades se pueden desarrollar
programas específicos dirigidos a solventar los inconvenientes. [25]
Por otro lado, el método de aprendizaje es el responsable final
de lo que aprende el alumno y con qué velocidad lo hace.[18] En
este sentido, la efectividad del aprendizaje mediante el uso de
simuladores se basa principalmente en el método empleado, por lo
que, la simulación como estrategia de enseñanza afianzada
en un buen programa de entrenamiento, es ideal para el aprendizaje
basado en problemas, en competencias y/o en destrezas.
- Aprendizaje basado en problemas:
con esta metodología se pretende que los alumnos identifiquen y
resuelvan problemas, comprendan el impacto de sus actos y las
responsabilidades éticas que implican, deben interpretar los
datos y diseñar estrategias para poner en juego el conocimiento
que se está adquiriendo, de esta forma, aprenden a aplicar
oportunamente todo lo que van conociendo en la resolución de
problemas similares a los que se les presentarán durante la vida
real. Así mismo, aprenden a trabajar en equipo, lo que
contribuye al desarrollo de otras capacidades como: la
comunicación, la confrontación constructiva de ideas y la
solución de las propias necesidades del grupo.
- Aprendizaje basado en competencias:
puede considerarse como una variante del aprendizaje basado en
problemas. Este enfoque del aprendizaje busca la resolución de
los problemas aproximando al estudiante al mundo real en el que va a
desempeñar su profesión y centra el aprendizaje en
él y en su futuro, lo que se convierte en un estímulo al
propio proceso de aprendizaje. La educación médica basada
en competencias, pone el énfasis en el producto final y define
aquello que se tiene que exigir al final del proceso educativo. Para
Harden[26] el perfil de la competencia profesional, y el plan de
estudios por competencia, se desarrollan en función a tres
grandes dimensiones o ejes del desempeño que reciben el nombre
en función de lo que describen: a) aquello que el médico
es capaz de hacer, b) cómo el médico hace aquello que es
capaz de hacer, c) cómo lo hace de manera correcta consigo mismo
y con el entorno.
- Aprendizaje basado en destrezas (proficiencia):
se describe como la capacidad para realizar una tarea particular a un
nivel estándar con el objetivo de demostrar el dominio de dicha
tarea.[27] La palabra proficiencia (proficiency) es definida en la lengua inglesa como: un alto grado de competencia o habilidad “a high degree of competence or skill”. [18]
La proficiencia se obtiene a partir de los resultados de los expertos
para esa tarea en concreto, en base a esos resultados se elaboran metas
de entrenamiento que son objetivas, justas y verificables. Los
residentes que superan la evaluación del entrenamiento son
considerados proficientes y, por tanto, son capaces de realizar la
tarea al nivel de un experto.
4.
Acelera el proceso de aprendizaje
El modelo tradicional de educación quirúrgica está
basado en el tiempo y, por tanto, se rige por un período
limitado. En este sentido, la exposición del aprendiz a las
distintas enfermedades o procedimientos quirúrgicos dependen de
su aparición durante ese período de formación en
particular, de forma tal que, en patologías poco frecuentes o en
áreas de poca experiencia en su centro, su formación
puede ser deficiente. Así mismo, las nuevas normativas en
materia de jornada laboral para los residentes de postgrado reducen
considerablemente la cantidad de horas de trabajo por día,
condicionando aún más el contacto con los pacientes. [28-30]
La simulación permite acortar las curvas de aprendizaje de los
procedimientos al permitir practicar las habilidades motoras necesarias
en un ambiente seguro fuera del quirófano. [31-32] El objetivo
de la capacitación mediante simulación es conseguir lo
que se conoce como, “un novato pre entrenado”.[27]
5.
Permite realizar Feedback y Debriefing
Experiencia no es sinónimo de pericia o, mejor dicho, pericia no
es sólo experiencia. Realmente hay muchos factores alrededor del
aprendizaje que modulan el resultado y uno de los más
importantes es la posibilidad de estar supervisado por un experto a la
hora de aprender.[33] Entrenar de forma repetida habilidades
psicomotoras es una condición necesaria para el aprendizaje,
pero realmente no es suficiente, la ayuda de un instructor experto
juega un papel crucial en el proceso de aprendizaje y debe ser
desempeñado cuidadosamente para que sea realmente efectivo. El
instructor clínico dispone de dos poderosas armas educativas
para que, mediante un uso adecuado, el aprendizaje sea exitoso, estas
herramientas son: el feedback y el debriefing. Todo instructor debe ser
un experto clínico, puesto que enseñan lo que saben y
hacen y, además, deber ser un experto en educación. La
simulación le permite a los instructores de los programas de
formación y a sus alumnos utilizar estas herramientas de forma
más eficiente.
- El feedback o
retroalimentación, consiste en transmitir la información
que se genera en respuesta a la realización de una actividad o
proceso a la persona que lo realiza. Para la mejor realización
de una tarea es necesario conocer perfectamente cómo se
está haciendo y lo que puede hacerse para mejorarla. Los
estudiantes de salud perciben el feedback como algo esencial a la hora
de saber cómo realizar una tarea y cómo mejorar.[34]
- El Debriefing, se
refiere a un tipo de feedback que se da a los participantes tras una
experiencia de simulación. En el contexto de la educación
de los residentes, es un proceso estandarizado que tiene lugar entre el
instructor y los participantes cuando la simulación ha
finalizado y que, a través de la exposición de lo
sucedido, trata de conseguir que los participantes reflexionen sobre la
práctica y esto sea un punto de partida para mejorar en un
futuro cercano.
6.
Permite el entrenamiento multidisciplinario
La formación o entrenamiento interprofesional es aquel donde los
participantes proceden de dos o más categorías
profesionales, los métodos usados en este tipo de entrenamiento
son muy diversos, pero entre todos ellos destaca poderosamente la
simulación. La simulación es un método
idóneo para el entrenamiento de equipos, permite practicar,
entre otras cosas, la comunicación, la toma de decisiones y el
manejo de recursos durante las crisis, aspectos fundamentales en el
entrenamiento de equipos multidisciplinarios.[35]
7.
Permite estandarizar el aprendizaje
En el modelo tradicional de enseñanza quirúrgica, los
residentes dependen del azar para muchos procesos durante su
formación. La oportunidad de tener encuentros verdaderamente
enriquecedores, desde el punto de vista del aprendizaje, se
reducían a una cuestión de simple casualidad en el
sentido de que, para aprender, por ejemplo, a realizar una
hemicolectomía derecha, es preciso contar con “un poco de
suerte” para que los pacientes que necesiten este procedimiento
aparezcan o estén accesibles en el momento en que un residente
en concreto estuviese disponible, esto depende de muchos factores
“dejados a la suerte” tales como: tener las habilidades
suficientes en ese preciso momento (de nada sirve que acudan 10
pacientes que precisen esa operación cuando los atiende un
residente del primer año), estar presente en el hospital
oportunamente, o que el cirujano responsable acepte actuar como
asistente durante el procedimiento. Con la simulación se pueden
solventar estos problemas, en el sentido práctico los
laboratorios y los programas de simulación están
disponibles en todo momento para cualquier residente que desee tener
acceso a ellos y todos deben cumplir los mismos pasos y desafíos
para poder completar una tarea en específico con las mismas
exigencias y los mismos niveles de dificultad.
8.
Crea oportunidades de I + D + i + d
La simulación permite descubrir nuevos conocimientos o tener una
mejor comprensión de los ya existentes (Investigación),
además, permite aplicar resultados de investigaciones o de otros
conocimientos para desarrollar nuevos materiales, probar nuevas
tecnologías o mejorar materiales, productos, procesos o sistemas
preexistentes (Desarrollo). Estimula la creatividad generando
actividades que son potencialmente generadoras de avances que culminen
en la mejora de la calidad asistencial y de la labor profesional
(innovación) y permite la divulgación de los avances
obtenidos (divulgación).[36]
9.
Complemento de la práctica clínica
La simulación produce un ambiente emocionante que estimula el
aprendizaje y el recuerdo de la experiencia. La emoción de
trabajar activamente con un simulador parece estimular una respuesta
emocional tan gratificante que potencia una fijación duradera
del aprendizaje.[18] Una posible explicación a esta
situación, y que ofrece una base teórica desde la cual
puede comprenderse porque la simulación desencadena una
experiencia de aprendizaje tan intensa y segura, podría surgir a
partir del Modelo Circular del Afecto.[37,38]
Los procesos de enseñanza - aprendizaje tradicionales como las
charlas, presentaciones y material impreso, ofrecen una escasa
activación, estas experiencias, que pueden ser placenteras para
una gran cantidad de personas, son acciones pasivas y, por tanto, no
son recordadas vivamente. En cambio, las experiencias activas, ya sean
negativas o positivas, conllevan consigo una inmensa carga emocional
por lo que tienden a ser recordadas vivamente y por largos
períodos de tiempo, por ejemplo, cualquier evento experimentado
intensamente durante la atención de un paciente es
fácilmente recordado durante el curso de cualquier
conversación con un compañero.[18] La simulación
le permite a los residentes reflexionar sobre lo sucedido para
después conceptualizarlo, es decir, relacionarlo con su
práctica profesional habitual.
CONCLUSIÓN
Las características propias de la simulación, y las
ventajas prácticas de contar con un programa de entrenamiento
estructurado para la capacitación de los residentes, han
convertido a esta herramienta educativa en un método de
enseñanza factible, confiable y sumamente atractivo para los
estudiantes y profesionales que deseen practicar o mejorar sus
destrezas psicomotoras en un ambiente seguro, confortable y realista
adecuado para el aprendizaje.
Aprobación Ética: “Este artículo no contiene
ningún estudio con participantes humanos o animales realizado
por ninguno de los autores.”
Conflicto de Intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses ni haber
recibido financiamiento o patrocinio de ninguna organización.
Contribución de los Autores
T.A. desarrolló la idea. T.A. y V.C. condujeron la
búsqueda de la bibliografía y realizaron la
revisión final contribuyendo con la experiencia y la
incorporación del análisis intelectual. M.A., G.R., R.V.,
y F.A. analizaron la literatura existente y redactaron el manuscrito
inicial. Todos los autores contribuyeron con revisiones subsecuentes,
leyeron y aprobaron el manuscrito final.
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